Al analizar el aspecto del amor, considero que los gestos y actitudes que he tenido en las sesiones son pocas, partiendo desde un saludo cálido, el interesarse por saber cómo les va en la escuela, en la casa, quizá su mascota y el hablarles en positivo resaltando lo valiosos que son. Ahora se intenta ser afectuoso y desde allí se va teniendo también respuestas afectuosas y a la vez sirve para darse cuenta que algunos les cuesta serlo.
En la parte de decirles directamente que los amo, lo he hecho en todo lo que ha durado la catequesis quizá un 2%, que es muy poco puesto que al demostrarlo y decirlo se tendría mejores respuestas y los niños lo proyectarían en su relación con Dios y la Iglesia o mejor dicho en todos los ámbitos donde ellos se desenvuelven.
Respecto a lo relacionado con la catequesis enfocada a la disciplina o hacia tener la vida de Dios, siempre lo que se quiere es que se tenga un acercamiento a Dios y he tratado de que exista la disciplina, si bien es cierto en nuestra mentalidad está en que ha de existir la disciplina para desarrollar una buena sesión de catequesis, pero con las luces que se van recibiendo a través del curso, puedo ver que se la maneja de una forma distinta.
Son aspectos que hay que empezarlos a moldear para dejar que el amor de Dios fluya en las catequesis.
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