lunes, 15 de febrero de 2016
Introducción
Toda esta reflexión me lleva a la conclusión de que no estamos incluyendo lo suficiente a los padres de los niños en su preparación. Es una inquietud que ya hemos transmitido a nuestro párroco y se empezará a tomar cartas en el asunto. Es indispensable que se involucren, que vivan junto con sus hijos esta experiencia, ya que con nosotros los catequistas están solo unos meses y es en su casa donde continúan o truncan su crecimiento espiritual. Gracias a Dios nos hemos dado cuenta de esta situación y con la ayuda del Espíritu Santo se está actuando para tratar de solventar este punto tan necesario.
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