Lo que espero que me diga el niño mas latoso al salir de sesión de la catequesis es ´´ Hoy conocí a Dios´´. Lo que jamás quisiera que dijera un niño al salir de la catequesis es ´´No quiero estar con esta catequista´´. Al don de la catequesis que Dios me ha dado respondo con alegría y compromiso.
Mi primer función como catequista es mostrar a los niños el amor de Dios.
Un buen catequista es el que vive y da testimonio del amor de Dios.
Considero que nuestros catequizados habitualmente son tierra fértil para sembrar la palabra de Dios en su corazón.
Mi compromiso como catequista es servir, facilitar y acompañar la experiencia en el amor, el amor que es Jesús
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