lunes, 27 de junio de 2016

Sesión 17

Afortunadamente mi esposo y yo nos casamos muy conscientes del significado del sacramento. Pero lo más importante es que hemos ido creciendo juntos, recordando constantemente los votos que hicimos y a lo que nos comprometimos. Pero esto no sería posible sin la constante oración y sin el alimento de la Eucaristía. Dios nos ha ido transformando y ha ido fortaleciendo nuestro amor, aún no hemos tenido la dicha se ser padres, pero nos hemos disfrutado el uno al otro y confiamos en sus designios y aceptamos su voluntad. Hemos pasado por muchas cosas que seguramente cualquier matrimonio que no tiene a Jesús como su centro, ya hubiéra fracasado. Recuerdo que el sacerdote que ofició la misa de nuestra boda insistía en que nos casamos para ser felices y eso es lo que tratamos todos los días de hacer, yo amo a Dios sobre todas las cosas y mi esposo lo entiende y le da gracias a Dios de que así sea, pero no siempre fue así. Estoy segura de que este matrimonio es respuesta a muchas plegarias, de mis abuelos, padres y de nosotros mismos. Ojalá realmente todos entendieran la importancia de este sacramento. La sociedad sería otra.

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