domingo, 12 de junio de 2016

Sesión 16

La Eucaristía es mi alimento espiritual, y como todo alimento sirve para nutrir y fortalecer, es como el combustible. Si no comemos, nos debilitamos y podemos caer enfermos, lo mismo sucede con la Eucaristía, es la que fortalece mi fe, la que permite que pase lo que pase no me suelte de la mano de Dios. Por la confirmación recibí los dones maravillosos del Espíritu Santo, me hice soladado de Dios, dispuesta siempre a luchar con Él y por Él, gracias a sus dones también tengo la fortaleza para combatir las tentaciones, es la fuerza que me jala hacia el bien. Estos dos sacramentos son otros grandes regalos que Dios me ha dado.

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