La experiencia de los ejercicios fue bastante alegre, me gustó realizarla y darme cuenta que cuando se tiene la certeza de lo que se va a hacer y saber confiar en la persona que está allí, no pasa nada, hay seguridad. He aprendido que de esa manera es mi fe en Dios pues tengo la plena seguridad en Él y lo digo desde mi experiencia personal, donde he tenido sencillamente que confiar y abandonarme en su amor.
Con relación al segundo ejercicio si que se me hizo real, pues para poder llegar a realizar responsablemente esta sesión, tuve diversas tentaciones a la hora de ver la conferencia y luché no con mis propias fuerzas sino con la gracia que da el Espíritu Santo y logré vencerlas, por eso le doy gracias infinitas a Dios.
Los sacramentos de la Confirmación y la Eucaristía son un tesoro para mí, con esta iluminación puedo ver claramente las gracias que se va recibiendo. Respecto a la Confirmación me sorprende el concepto que se presenta, tanto que revisé la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica los numerales 1285 a 1321 y descubro que tiene el sentido propiamente como lo explica Erika, y lo ratifico con la maravillosa vivencia que tuve en mi Confirmación, pues si experimenté la presencia del Espíritu Santo que me dio una unción especial y solo por su gracia me permitió vivir lo que viví y entonces concluyo: El Espíritu Santo de Dios Confirmó su gracia en mi vida.
Ahora, el Sacramento de la Eucaristía cada vez ha ido tomando mayor sentido en mi vida, lo valoro enormemente y cuando contemplo el misterio de que Jesucristo es alimento me conmueve y le doy gracias que todo un Dios quiera darse como alimento y hacerse uno conmigo y hace algún tiempo en verdad al recibir a Jesús pan de vida le doy gracias y le digo que lo amo y lo alabo, me extasío con presencia real en mi. Nuevamente insisto que todo lo que voy viviendo es pura gracia de Dios que la va dando solo por amor y con amor.
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