jueves, 2 de junio de 2016
Sesión 14
En Mateo 7,7-12 he comprendido que tenía una forma de orar muy similar a la que fui acostumbrada. Para mí la oración era pedirle a Dios que me concediera favores para mí o para los demás, pero ahora concluyo dos cosas importantes, la primera es que la oración más que para que Dios me escuche es para que yo escuché a Dios y la segunda es que hay muchas cosas que no están en mis manos o que no son batallas que yo pueda ganar sola, hay batallas que se las debemos dejar a El, porque para El nada es imposible. Ya no pido por ejemplo por la salud de mi mamá, ahora le pido a Dios que le dé luz y fuerza para que ella pueda identificar lo que le hace daño o le hace bien para su salud y tome las mejores decisiones. Dios no cumple caprichos, siempre nos va a conceder lo mejor, si hay algo que no nos concede es que no es bueno para nosotros.
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