viernes, 15 de julio de 2016

SESION 17

Jesús me invita a compartir con mi familia este pedazo de pan. Resultó una gran experiencia, no se esperan que TU te ofrezcas, que les digas aquí estoy para ayudarte en tus necesidades, de hacerte sentir que te acompaño, que tienes mi apoyo, mi consejo.
Ahora bien, me hizo experimentar el sacramento del matrimonio con otro corazón, con el corazón de Jesús,  que es con amor, que es total, perfecto, eficaz, feliz. Con la ayuda de Dios venceremos rencores, perdonaremos de corazón, serviremos con amor, sin esperar nada a cambio. Por eso debemos recurrir a la Eucaristía para ser uno en él, para que por ese medio le solicite al Espíritu Santo su ayuda para continuar fortaleciendo mi matrimonio.

Nada que ver como lo  vemos los humanos, limitado, condicionado, sin voluntad, en cualquier momento o motivo querer separarse, no luchar, echarle la culpa siendo egoísta.

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