Híjole, la actividad aunque parece simple me resultó bastante angustiosa, pues
es común por la sociedad en la que vivimos no tener fe de que nos van a
sostener, de que nos van a apoyar. Sin embargo en lo Espiritual se con certeza
que SI tengo Fe en Dios en que todo momento él está conmigo, que me escucha,
que me protege.
Ahora en cuestión de las tentaciones, humanamente mi esposo ha representado
a esa persona que me ayuda a no caer en tentación. Sé que él ha sido enviado
por el Espíritu santo. Cuando sales victorioso de esa situación de pecado
sientes una gran satisfacción de no haber fallado, de haber confiado en el Espíritu
Santo, y agradeces profundamente su ayuda infinita.
El Sacramento de la confirmación
en esta sesión, me dejo un gran aprendizaje al sacarme de un gran error al
pensar que era yo quien confirmaba el querer seguir siendo católico, cuando en
realidad es el Espíritu Santo quien me equipa de sus dones y con ello me
prepara para trabajar por extender su Reino, a través de las necesidades de
nuestra comunidad, de nuestra familia. El trabajar de verdad requiere compromiso,
mucho amor por servir a los demás, físicamente es cansado pero espiritualmente
es reconfortante, bello, fantástico.
La Eucaristía momento solemne en mi interior, cuando siento su presencia en
todo mi ser, cuando me uno a él, cuando me siento amada, protegida, cuando lo
alabo, cuando le agradezco todo lo que me ha dado, cuando reconozco que es maravilloso,
grandioso.
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