Si
tenemos al Espíritu Santo como centro de nuestro trabajo en la catequesis no
tenemos por qué tener miedo pues él es quien nos guía y nos hace fuertes a sus
designios ser la luz del mundo ser una lámpara que no se esconda bajo la cama
sino aprovecharla para encender corazones sean niños o adultos ser luz en todos
los lados a donde caminemos eso es muy importante no nada más en la iglesia en
los salones donde se imparte la catequesis sino vestirse de Jesús en todos esos
lugares que toquen nuestras manos y nuestros pies estar convencida que para
Dios no hay imposibles olvidarme de mi yo, para poder despejar el corazón y
dejarle la entrada al Espíritu de Dios estar muy atenta a sus palabras y tomar
unos momentos al día para entrar en lo íntimo de mi cuarto y dejar que me hable
para saber por dónde debo caminar y como lo debo de hacer. el curso está
muy claro debo comer y comer las palabras de Jesús hacerlas mías para lo que
salga de mi sean sus enseñanzas de amor, y eso me transforme en un testigo
valiente con esa llegada del Espíritu Santo en mí pentecostés se habré el
camino de esperanza en Jesús vivo para reconocerlo como mi guía y mi salvador.
Problemas de los niños realmente ellos no son ningún problema, me
gustaría saber darles palabras de aliento cuando los veo tristes por los
problemas que tienen sus padres, porque se detectar cuando están tristes
realmente eso me parte mi corazón les doy palabras de aliento y pido al
Espíritu de Dios los guíe los consuele y que las palabras que ponga en mi
boca sean palabras de esperanza y de amor y los encamino a encontrar el
consuelo en Cristo Jesús.
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