miércoles, 27 de enero de 2016

El papel de la familia en la formación religiosa de los niños



Antes de formar mi propia familia, conocía muy poco a Dios mi familia era solo "creyente" católica, el centro de mi familia no era Dios, era el trabajo. Recuerdo que el trabajo de mi catequista fué muy importante, sus enseñanzas no dejaron que me perdiera en los momentos mas difíciles de mi juventud. 

Cuando me casé mi esposo y su familia comenzaron a enseñarme a ir a misa, pero yo me resistía un poco. Dios me bendijo con dos pequeños y el mayor ha sido el gran instrumento de Dios para detener mi camino y voltear hacia Él. Hace dos años tomamos un curso ( a petición de mi hijo) y los cambios fueron maravillosos. Dios me transformó y todo a mi alrededor cambió. Hoy veo con gusto como mi hijo pequeño y mi sobrina hace oración en los alimentos cuando los demás lo olvidamos, hoy me lleno de emoción cuando escucho a mi pequeño que no tuvo pesadillas porque en la noche hizo oración y siento alegría cuando ponemos música y mi hijo adolescente y mi pequeño cantan: "... te agradezco por la vida que das señor, te agradezco por el pan que puedo comer hoy y por darme una familia que me da su amor, agradezco por entrar en mi corazón...." y lo hacen llenos de emoción.

Hoy puedo decir que generalmente somos un testimonio gozoso, que como seres humanos fallamos, que por momentos nos dejamos llevar por las complicaciones de la vida pero nos tomamos el tiempo para reflexionar y pedir perdón, que aun nos faltan cosas por corregir, pero estamos en el camino guiados por Dios y queremos que Él siga siendo el centro de nuestra vida.

Así también quiero "invertir" a largo plazo como lo hizo mi catequista conmigo, porque sus enseñanzas las recordé muchos años después y pude salir del rincón donde me encontraba. Se que necesito formarme y estoy segura que este curso me será de mucha ayuda, pues se requiere tener no solo conocimientos sino métodos para que los niños no conozcan a un Dios "aburrido" si no a un Dios amoroso alegre y activo.

Doy gracias a Dios por todas aquellas personas que puso en mi camino para acercarme, conocerlo y dejarme amar por Él y le pido la suficiente sabiduría para comprender su palabra y poder transmitirla a otras familias con la gran alegría que hoy siento. Amen


¡¡Que Dios los Bendiga por siempre.!!


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